Matamos al amor
como se mata un pájaro:
mirando para arriba,
pensando que en el aire
la herida no tendría cicatrices.
Miramos largamente
la curva del paisaje y del crepúsculo.
como se mata un pájaro:
mirando para arriba,
pensando que en el aire
la herida no tendría cicatrices.
Miramos largamente
la curva del paisaje y del crepúsculo.
Tomamos posiciones.
Medimos las distancias.
Lanzamos cada tiro estrepitosamente.
Matamos al amor
acribillándolo,
haciéndolo pedazos en el viento,
torciendo y desplumando cada sueño,
haciendo de la curva del crepúsculo
un arco de dolor y de veneno.
Ahora es el amor un punto negro debajo de un renglón escrito en blanco.
Matamos al amor
acribillándolo,
haciéndolo pedazos en el viento,
torciendo y desplumando cada sueño,
haciendo de la curva del crepúsculo
un arco de dolor y de veneno.
Ahora es el amor un punto negro debajo de un renglón escrito en blanco.
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