Hoy casi no me dueles, sólo heridas
de pálida presencia
anuncian el esbozo de tu ausencia,
como nubes de formas desvalidas;
apenas un rumor, una abstinencia
de lágrimas vertidas,
tejidas
con un hilo de inocencia.
Ya no dueles, amor, doliste tanto,
océano vastísimo de un llanto
de acuático torrente,
diluvio universal de pena vana,
tal vez mañana
me vuelvas a doler salvajemente.
***
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