Dónde hay un mundo más allá del pasado, para escapar de ti?
El que se marcha debe aprender a olvidar los caminos.
Quien se queda, renuncia a la aventura de irse y al sueño de volver.
Si el paraíso está en otra esquina, el que se marcha tiene que elegir y dejar pasar de largo sus deseos.
El que se queda ya lo ha hecho ha asegurado sus deseos
con la inquietud de la que aún no sabe dónde va ni a quién espera,
Renunciar al paraíso puede ser un modo de librarme de perder definitivamente el alma..
Nunca he ido más lejos que al dejarte marchar.
Me despedí de ti, bajé a la calle, puse el pie en una tierra en la que ya no existías.
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Mis hermosas bestias...